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El miércoles santo es una mezcla de humildad y gitano, del rojo y blanco con el verde y el morado. Dos estilos diferentes pero a la vez tan parecidos, los dos con sus tradiciones aferradas desde siglos, pero compartiendo desde hace muchos años cartel en la semana santa lebrijana.
Virgen del Mayor dolor de la Victoria, de donde salen los pasos de nuestra existencia y alma, desde la Capilla de Belén hasta la Aurora.

El día comenzó tan mal meteorológicamente, que todo hacía presagiar el nefasto final que sucedió por la tarde noche. La hermandad de la humildad después de más de 35 años, decidió no salir a realizar la estación de penitencia debido a la lluvia caída durante todo el día y la venidera. Las decisiones de este tipo son muy duras para los hermanos, nazarenos, costaleros y para el pueblo, pero más si cabe es para los que tienen el poder de decidir. Aquí se mezclan muchos sentimientos contradictorios y no puede jugarse con el patrimonio de la hermandad.

A las ocho y cuarto de la tarde, la primera hermandad del miércoles santo lebrijano se quedó en su restaurada capilla de la Aurora en la Calle Cataño, abriéndose a continuación las puertas para sus hermanos y fieles entre un mar de llantos y lagrimas.
Este año no podremos ver desfilar este impresionante misterio lebrijano, ni a su madre de la Victoria, ni a su consolante San Juan. Los zagales esperaran un año más para enriquecer visualmente el panorama de Lebrija en su semana mayor.

Por otro lado, la hermandad de los gitanos se dispuso a salir como habitualmente en la noche del miércoles santo desde su capilla de Belén. A las diez de la noche salió la cruz de guía de la hermandad, llevando el alboroto y el disfrute a los congregados en esa parte de la Fontanilla.

La decisión se antojaba arriesgada debido a los partes meteorológicos de la noche, haciendo más que probable la lluvia durante alguna parte de las seis horas y media que están en la calle. Cuando la hermandad llegó a la plaza, el cielo se ennegreció aun más empezando a caer unas gotas de agua cuando la Virgen del Mayor Dolor se encontraba en la Imprenta lebrijana.
Virgen del Mayor Dolor por la imprenta
EL señor del Ecce-Homo, el rey de los gitanos, enfiló José Sánchez de Alva, conocida como la cuesta del Mirador o para los más antiguos del lugar, la calle Beatriz Elcano, o recortando, triercano. A la altura de la casa hermandad de los Dolores detuvo el paso y ante la decisión de la junta de gobierno, decidió refugiarse en ese lugar cuando empezó a caer la lluvia.

A continuación, su madre acompañada de los gritos del pueblo calé, los llantos de las gitanitas pequeñas, ando como nunca para refugiarse cuanto antes en la casa, sin perder ni un hilo de la elegancia que la caracteriza. Me sorprendió mucho, el progreso que tiene este paso de palio en su forma de andar.
Pues eso, se partió el Miércoles Santo, una hermandad no salió y la otra tuvo que refugiarse en la Casa Hermandad de los Dolores a la espera de nuevas decisiones y regreso en próximos días.

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