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El Domingo de Resurrección en Lebrija tiene un lugar especial, el Cerro del Castillo. En el pueblo lebrijano sube a contemplar las imágenes de la hermandad del jueves santo y del santo sepulcro, a la vez que disfrutan de una mañana alegre por la resurrección de nuestro señor.


En la ermita, uno de las acciones más características es poner una vela a algunas de las imágenes en forma de promesa o llevarse una de las velas o flores que han estado presente en los pasos de la hermandad del Jueves Santo.


También la gente suele aprovechar para comprar algunos recuerdos de la hermandad, medallas, insignias, colgantes, etc… así como estampas de los titulares de la cofradía.

En el exterior, se monta una barra donde degustar comidas de varios tipos que van desde montaitos a un plato de paella pasando por una tradición en el Domingo de Resurrección lebrijano, comerse una lechuga del puesto bañada en Vinagre de Bodega y embadurnada de sal.

Las tradiciones en la semana santa son muchas, pero esta destaca por la originalidad, conservando décadas de permanencia, al contrario que aquellos puestos antiguos de los años cincuenta y sesenta donde montaban puestos para ganar algo de dinero en aquel tiempo, los hortelanos con sus lechugas y los telégrafos con pescao del río en adobo frito como podían ser las panarras.

Otros puestos como el de los helados siguen manteniéndose o el de las chucherías, pero ya no aparece el puesto del siempre toca, ni el de los globos, sustituyéndose por mesas para beber algo adquirido por tickets en la barra y alguna que otra tapa.

Los lebrijanos suben desde la plaza de España hasta el castillo, haciendo algunas paradas típicas, bien porque el trayecto es arduo y complicado debido al desnivel y el estado del pavimento, o bien porque se encuentra alguna iglesia abierta.

Hoy antes de subir me he detenido en el templo de las monjas de clausura, donde tenía constancia de que se iba a poder ver de nuevo el Resucitado. Allí, uno de los componentes de la asociación nos dio una estampa de la imagen, la cual bajo mi opinión debería ser bendecida en el menor tiempo posible para llevarla a donde tienen pensado instalarse provisionalmente, la capilla de la Aurora.

El señor de la resurrección, podía conformar esta asociación para alegría y devoción de los lebrijanos, ocupando el vacio que bajo mi opinión tiene la semana santa lebrijana, una hermandad de la resurrección.

Continuando con mi trayecto, me detuve ante la parroquia de la Oliva, donde pude mirar los dos pasos juntos de la hermandad de la Borriquita.

De ahí, a la cuesta del castillo, parando a fotografiar una de las casas de la cuesta, en la cual estaba un azulejo del Señor atado a la columna de la hermandad del Castillo.
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