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9 de Marzo de 2008, quedan 7 días para el Domingo de Ramos
“Domingo de Pasión, falta una semana para el Domingo de Ramos. Esta seria la frase que nos viene más al cuento, pero este domingo de pasión, se podría cambiar por Domingo de Pregón.

Faltando una semana para comenzar nuestra semana mayor, una persona es encargada para anunciarla en los diversos pueblos y ciudades de nuestra Andalucía. En esta ocasión, ha dado la casualidad de coincidir con el día en el que se han celebrado elecciones generales en España. Algunos se han decantado por trasladar este acto de exaltación a la semana santa un día antes de lo habitual, pero en las dos ciudades donde vivo más la semana santa, esto no ha sido así.
Primero comenzar por el pregón de Sevilla pronunciado por Antonio Burgos que he podido leer en la tarde noche de hoy. Bajo mi punto de vista, quizás se esperaba más de lo que se ha dicho, además ha dejado algunos detalles que pueden favorecer la polémica.

En cuanto a la entonación, pienso que ha sido buena, aunque muchas veces la gracia conjuga poco con los sentimientos al ser orado en público. Esto lo he podido comprobar gracias a Sevillatv, donde retransmitieron completamente el pregón y repitieron por la noche, que es cuando pude escucharlo.

Podéis leer el pregón de Antonio Burgos al completo, aquí
En cuanto a nuestra ciudad, Lebrija, he podido estar presente esta mañana en el teatro Juan Bernabé, donde una semana antes del domingo de ramos, cada hermandad propone a un pregonero. Este año, la responsabilidad ha caído en la hermandad de la Vera – Cruz, designando a Eugenio Dorantes Calderón como exaltador de la pasión en Lebrija.

El acto comenzó como viene siendo habitual con la marcha Amarguras de Manuel Font de Anta, interpretada magistralmente por la Asociación cultural Banda de Música Virgen del Casillo de ésta, nuestra localidad.
Pueden ver una parte de la interpretación de la marcha por excelencia en el pregón de Lebrija aquí.
Acabado esto, le tocó el turno al presentador del pregonero, su hermano Benito Dorantes Calderón, el cual hizo una biografía personal, profesional y cofrade de Eugenio, concluyendo al final de esta presentación con los motivos por los cuales Eugenio se merecía ser trovador en Lebrija.

Concluyendo con esta introducción, volvió a sonar una marcha de la banda de música dirigiéndose al final de la misma el pregonero hasta el atril del Teatro. En este momento comenzó uno de los mejores pregones que se recuerdan en Lebrija. Estas letras mezcladas en prosa y en verso, mezclando ideas del pasado con el presente, bajo un hilo de continuidad propio de la persona que entiende la semana santa como un conjunto de sucesos ordenados en el tiempo.
Primeramente, decir que su pregón comienza con sus recuerdos infantiles y de la adolescencia en esa zona tan lebrijana como es el barrio Nuevo y el enlace entre la plaza de España y la Cuesta Cataño. A medida que el tiempo pasa, se va involucrando más en la semana santa lebrijana hasta llegar al Domingo de Ramos, donde empieza la relación lineal de su pregón.
He de indicar que sus palabras no siguen un orden cronológico relativo a los acontecimientos que narra la Biblia exactamente, sino el orden que el pueblo de Lebrija presenta en sus cofradías, que en parte coinciden con las escrituras del libro sagrado. Es por ello, que el pregonero inicia sus alabanzas con la Hermandad de la Borriquita y la acaba con la subida al Castillo del Domingo de Resurrección.

En el conjunto del pregón se ve una influencia decisiva de su familia y en concreto de su abuelo materno, haciendo referencia en varias ocasiones. Además, refleja en sus versos algunas de las personas que no están vivas, pero que han sido importantes para la semana santa lebrijana. Y como confluencia de todo esto, hay versos donde se mezclan familiares muertos con algunas de las imágenes de nuestra semana mayor.
Tampoco puedo dejar por alto que este pregonero ha tocado temas sociales que la iglesia no le presta en ocasiones tanta importancia. Son por ejemplo los párrafos destinados al trato hacia los ancianos, los moribundos, los presos, las prostitutas, etc…, con estas palabras caló hondo, levantando ampollas en los corazones de la gente que presenciábamos el acto. ¡Cuánto nos duele estos temas, y como le damos la espalda!

Por último, me han maravillado las subidas de tonalidad, la entonación cambiante según lo requerido en texto, los gestos, en fin todo el pregón “no escrito”, lo que podemos considerar de más representación.
Aunque realmente uno puede llegar a entender el pregón cuando lo lee tranquilamente en casa, algo que realizare con más tranquilidad. El libro del pregón se puede comprar, si todavía quedan existencias, en la Casa hermandad de la Vera – Cruz al precio de cinco euros.
En uno días en la Web podremos ver extractos del pregón, de momento podemos quedarnos con esta pequeña parte de él.
Pregón de Eugenio Dorantes Calderón Cite este artículo en su sitio
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