De nuevo felicidades, Casti, de verdad, me gusta muchísimo como te expresas... y dejo de hacer la pelota,
Pero de nuevo, es cínico saber que esta mal, pero hacerlo... enfermnizo casi.
En mi caso también la semana santa se vivió mucho (Hermanos mayores incluidos), pero creo que algunos, gracias a una educación religiosa más objetiva, desde el conocimiento profundo y reflesivo de las escrituras, nos hemos desmarcado del sentimiento religioso de la misma, ya que es incongruente, a nuestra forma de ver.
Y es que no puedes conocer una verdad, y dar la espalda. Saber que fue pobre, vestirlo de oro, admitir que no esté bien.. pero que le vamos hacer... lo más humillante hoy en día es decir: SOY CRISTIANO NO PRACTICANTE. Es como decir: CONOZCO LA VERDAD, PERO PASO.
No voy de progresista revolucionario... sé de lo que hablo. Tengo el título de profesor de religión, aunque como entenderás no ejerzo, aún tengo contacto con mi grupo de catequesis, que es más ética y cívica, que religiosa (algunos creen que la catequisis debe ser saber rezar, y olvidan que el buen cristiano no reza, dialog mediante sus actos; actúa y comprende en los quehaceres diarios son la prolongación y única manifestación de su fe).
Aún así, como te dije, soy andaluz, me gusta la tradición, aunque no comparta su significado (es como las cruces... que pueden poner una cruz o un geranio... la finalidad en mi opinión es otra...).
Pero de la misma forma, si he de decir, que lo que es la hermandad en sí, el reunirse, el contar con amigos, el tomarse una copita y contarse sus penas... esa función de las Hermandades la veo muy óptima, no me atrevería a decir cristiana, pero si de gran valor social y de relación.
Aún así, la Semana Grande, es (y perdonen la expresión) el engañabobos de la Iglesia, porque para nada recoge lo que expresa las escrituras, su representación está alejadísima de la realidad (por todo lo que le circunda), y como tú has dicho reconocer a Dios en una estatua y no en el hermano que sufre, es lo más contradictorio que se pueda pensar.
Como bien has dicho, nadie se acuerda del Dios Vivo, el presidario, el desvalido, el drogadicto, el inmigrante... y necesitamos magnificar una estatua, cargarla de oro, hacer rey al que fue mendigo... porque no entendemos la grandeza en lo humilde, y desde siempre hemos tenido la necesidad de la divinidad del Becerro de Oro.
Pero en mi opinión, y esto es ya escederme, es que el mismo mensaje está mal interpretado. No puedes decir: padre, he pecado, porque no he ayudado a mi hermano... y querer redimirte dándote golpecitos en el pecho y rezando canciones... porque es tan simple como decirle "perdoname" y no una vez, sino siete veces siete.
Así pues, en vez de pregonar su muerte, pregonemos su palabra con hechos, en vez de una cena para hermanos, hagan una cena para los mayores del asilo, en tejer una nueva saya a la virgen, regalen un abrigo al que lo necesite, en vez de llevar flores al que no las ve, llevénselas al que las necesita porque no encuentra su sonrisa.
Seamos CRISTIANOS PRACTICANTES, porque no existe otra forma de ser cristiano, lo demás es folclore y cultura.