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Los problemas del alcohol, por Pepe Velázquez |
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Escrito por Pepe Velázquez
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lunes, 14 de enero de 2008 |
El escandaloso problema de la botellona es un asunto social y de salud pública de gran envergadura. Es la culminación del desinterés de las administraciones públicas, de las familias y de todo el conjunto organizativo del ocio juvenil. No podemos culpar a los jóvenes de este desmadre permisivo oportunista, ya que no se les han creado perspectivas saludables lúdicas desde la infancia. Los niños que son como las esponjas que todo lo absorben, lo que ven en los mayores es lo que van a hacer en cuanto se le presente la menor oportunidad. Y aún tenemos la desfachatez de censurar a los jóvenes cuando les vemos embriagados o drogados. Le hemos hecho unas leyes donde los menores pueden hacer cuanto les venga en ganas, con total “chulería” e irresponsabilidad. Les alentamos a que se diviertan y estos señores es como si hay un incendio y se pretende apagar con gasolina.
Los jóvenes por su edad son impulsivos, irreflexivos y prepotentes. Esto ha sido siempre así, pero el disparate de hacerle sentirse dejado, cuando se les impone unas normas de comportamiento de acuerdo con una normativa civilizada y social, ha trastocado todos los esquemas de convivencia en sociedad.
Estamos inmersos en una sociedad hedonista donde la química de las drogas favorece este comportamiento. El alcohol es una droga dura de una gran toxicidad. Crea dependencia psíquica y física. El que sea legal su consumo no le resta importancia y los hechos patológicos así lo confirman. Personas adultas, tienen gravísimos problemas con el abuso del alcohol por una serie de razones de tipo toxicológico. El alcohol afecta a todo el tejido orgánico.
Como sabemos, perjudica gravemente al hígado, provocando cirrosis hepática. El sistema endocrino a medio plazo, también se encuentra gravemente afectado. Las funciones hormonales se alteran notablemente y las hormonas es la química inteligente que regula nuestro equilibrio fisiológico. Si se sabe que esta secuencia les afecta a los adultos. Qué se puede pensar en cómo afectaría a los menores.
Los niños y adolescentes que comienzan a beber con catorce años, cosa que se ha hecho habitual, tienen muchas probabilidades de ser clasificado como drogodependiente en un futuro inmediato... |