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Valora positivamente que reconozca la necesidad de incrementar los recursos hídricos, pero pide al Gobierno andaluz que aclare de dónde se van a sacar los mil hectómetros cúbicos prometidos ayer para esta legislatura
Subraya que las obras anunciadas llevan aprobadas desde el año 98 y se pregunta cómo va a ejecutarse en cuatro años lo que no se ha hecho en diez
Considera positiva la mención al litoral, pero denuncia el olvido de las obras que necesita la Cuenca del Guadalquivir, que supone el 50% de la población andaluza y el 70% de su regadío
Echa de menos una mención al esfuerzo que están haciendo los regantes para financiar las obras de modernización sin tener garantía de agua
Aplaude que quiera sacar el agua de la controversia política, pero le pide que predique con el ejemplo despolitizando su gestión y evitando el modelo de las cuencas transferidas a la Junta de Andalucía
17 de abril de 2008.- La Asociación de Comunidades de Regantes de Andalucía, Feragua, valora positivamente que el presidente del Gobierno andaluz, Manuel Chaves, subrayara y reconociera ayer, en su discurso de investidura, que también Andalucía necesita incrementar sus recursos hídricos, cuando, a tenor del ruido que se hace en ciertas comunidades autónomas, podría parecer que son éstas las únicas que padecen déficit hídrico y que por el contrario en nuestra región existe una completa garantía de agua. No ocurre precisamente así, y Feragua cree que hay que valorarle a Chaves que lo reconociera, pero lamenta que ignorara o al menos no hiciera una mención explícita a las graves restricciones que viene sufriendo el regadío en toda Andalucía y que en el caso de la Costa del Sol han llegado en los dos últimos años a la prohibición total de los riegos. 
Feragua entiende que la situación presentada ayer por el presidente andaluz en su discurso de investidura fue demasiado optimista y no se corresponde con la realidad, pues hace tabla rasa de las pérdidas que viene sufriendo el regadío en los últimos años en toda Andalucía y sobre todo no aclara cuáles son las soluciones para poner fin a esta situación estructural de déficit hídrico que se pone de manifiesto en toda crudeza con la falta de lluvias. En este sentido, pide al Gobierno andaluz que aclare de dónde se van a sacar los mil hectómetros cúbicos prometidos ayer por Chaves para esta legislatura, y de los que dijo el presidente que van a beneficiarse todas las provincias.
Igualmente, Feragua valora positivamente que el presidente andaluz se refiriese de forma explícita a los problemas de la Costa del Sol y del litoral y a las obras planificadas que van a acometerse para garantizar el desarrollo en esa zona, pero recuerda que las dificultades hídricas afectan en este momento a todo el territorio andaluz, salvo Huelva, y particularmente a la Cuenca del Guadalquivir, de la que ayer sólo se acordó para mencionar su transferencia a la Junta de Andalucía, pero no para analizar sus problemas y proponer soluciones, a pesar de representar el 50% de la población andaluza y el 70% de su regadío.
Feragua recuerda igualmente al Ejecutivo andaluz que las obras anunciadas llevan aprobadas desde el año 98, desde que fueran contempladas por sus respectivos planes hidrológicos de cuenca, y se pregunta cómo se va a ejecutar en cuatro años lo que no se ha hecho en diez. En este sentido apunta que obras como Alcolea, en Huelva, la alternativa Úbeda la Vieja, en Jaén, San Calixto, en Sevilla, Solana del Peñón, en Granada, o el Recrecimiento de la Concepción, en Málaga, no sólo no están iniciadas, sino que no tienen visos de empezar a ejecutarse, cuando figuran en sus respectivos planes hidrológicos, produciéndose situaciones tan lamentables como que la presa de la Concepción, cuyas obras de ampliación tendrían que estar más que acabadas, esté vertiendo agua al mar, al tiempo que existe un decreto de sequía en la Costa del Sol que prohíbe los riegos desde hace dos años. Además, Feragua recuerda que cualquiera de estas obras tiene un plazo de tramitación, ejecución y puesta en servicio superior a cinco años, por lo que es materialmente imposible que vengan a solucionar los problemas del agua en esta misma legislatura. Por otro lado, Feragua estima que la política de desalación ni es tan rápida ni ofrece agua a precio asequible para la agricultura y además necesita llevar los recursos hídricos desde las desaladoras hasta las zonas regables con unas infraestructuras que, en el caso de la más importante desaladora construida en nuestra comunidad, la de Carboneras, aún no están ejecutadas.
Asimismo, Feragua considera muy positiva la mención a las obras de modernización que vienen acometiéndose en toda Andalucía para aumentar la eficiencia en el uso de agua de riego, pero echa de menos que el presidente andaluz no se acordara de agradecer el esfuerzo que están realizando los regantes para financiar gran parte del coste de estas obras, en un momento tan delicado como éste en el que ni siquiera tienen garantía de agua (en el caso de la Cuenca del Guadalquivir, se prevé en este momento restricciones del 70%).
Por último, Feragua aplaude que quiera sacar el agua de la controversia política, pero le pide que predique con el ejemplo despolitizando su gestión y evitando lo que ocurre en las cuencas gestionadas por la Agencia Andaluza del Agua, en las que los comités de gestión están presididos por los delegados provinciales de Medio Ambiente del Gobierno andaluz. Feragua considera este modelo pernicioso porque alimenta la confrontación provincial y prioriza los criterios políticos sobre los criterios puros de gestión, y pide al Gobierno andaluz que no lo aplique a la Cuenca del Guadalquivir, que próximamente será transferida de forma efectiva a la Junta de Andalucía. Feragua estima muy plausible que el presidente andaluz pretenda evitar la politización del agua entre las comunidades autónomas, pero puntualiza que también debería preocuparle que se politice a nivel andaluz por la provincialización de la gestión del agua, incompatible con el principio de unidad de Cuenca. |