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martes, 07 de febrero de 2006 |
Juan Peña Fernández "El Lebrijano" nació en Lebrija (Sevilla) en 1941. Pertenece a una familia gitana y cantaora por naturaleza y tradición: la de los Pinini y la de los Perrate de Utrera a la que pertenece su madre María "La Perrata". El padre, Bernardo Peña, fue un tratante de ganado muy aficionado y respetado entre los flamencos. Juan Peña "El Lebrijano", comenzó muy joven como guitarrista. Durante cinco años (1958-1963) alternó las facetas de cantaor y tocaor en tablaos flamencos de Sevilla y Madrid. Después dejó la guitarra y se dedicó profesionalmente de forma exclusiva a cantar, estando muy influenciado en su primera etapa por el cante de Antonio Mairena. Seguidamente le contrató Antonio Gades, en cuya compañía estuvo varios años cantando. Hay otra faceta en Juan Peña digna de resaltar, y es que, conociendo a la perfección el cante ortodoxo puesto que se había familiarizado con él en su propia casa, su inquietud artística le haya llevado a buscar la introducción de innovaciones en un arte habitualmente encorsetado por la tradición inamovible que defienden los puristas a ultranza. En sus primeros tiempos también estuvo muy influido por el cante de Antonio Mairena. Consecuencia de esta filosofía renovadora han sido algunas personales empresas artísticas del Lebrijano, como "Persecución", donde introdujo el cante por galeras, "Ven y sígueme", una ópera flamenca moderna con música de Manolo Sanlúcar, "Encuentros", en la que explora junto a una orquesta marroquí los potenciales puntos de coincidencia del flamenco con la música norteafricana, "¡Tierra!", una visión flamenca del descubrimiento de América. Como ha dicho Manuel Ríos Ruíz "es posible que El Lebrijano sea el cantaor más dotado de su generación. Tiene excelente voz, duende y conocimiento de los estilos tradicionales de diversas escuelas interpretativas. Y junto a esta capacidad de asimilación, siente la necesidad de crear." |