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Gastronomía del Bajo Guadalquivir Imprimir E-Mail
miércoles, 26 de abril de 2006
Nuestros panes
Nuestras tierras de extensos trigales producen un pan, básico en la dieta mediterránea, apreciado por todos los comensales. Las Cabezas de San Juan, hace del proceso artesanal en la fabricación del pan su seña de identidad. Sus “maestros de la pala” realizan las teleras, regañás, pan de kilo y hallullas entre otras especialidades. En El Cuervo, la importancia de este producto es tal que se celebra anualmente el “Día del Pan”, invitando a todos los que se acerquen a esta localidad a un desayuno con mollete y aceite de oliva. De cualquier forma, en todo el territorio del Bajo Guadalquivir el Pan es un argumento gastronómico de primer orden.

Para regar una buena comida, contamos con una amplia bodega de vinos locales de los que son protagonistas en Los Palacios su mistela, vinos dulces, tempranillo (vino tinto de mesa) y el airen (vino afrutado). Los viñedos en Lebrija crían sus afamados vinos “amanzanillados”, vinos finos y dulces mientras que en Trebujena el mosto se convierte en su seña de identidad. Sanlúcar produce la mundialmente famosa manzanilla, aunque finos, olorosos, palo cortado, amontillado y vinos blancos de mesa, son muy apreciados por el buen gastrónomo. El moscatel de Chipiona y la tintilla de Rota contribuyen a complementar el mosaico de los vinos característicos de nuestro territorio.

Nuestras tapas
El “tapeo” es una seña de identidad de la oferta culinaria del Bajo Guadalquivir. En cualquiera de sus poblaciones un recorrido por sus bares degustando sus tapas, se convierte en una inolvidable experiencia que da lugar a Ferias y Fiestas de la Tapa en prácticamente la totalidad de sus localidades. En éstas se pueden encontrar entre otras especialidades aceitunas de mesa de Utrera y Los Palacios; morcillas de hígado, albóndigas, sesada al ajo, perejil o alcaparras de El Coronil; chorizo, carne mechada o morcillas de Los Molares; caracoles(cabrillas, blanquillos o burgaos) de Las Cabezas, Lebrija o El Cuervo; angulas y camarones de Trebujena; langostinos y gambas de Sanlúcar; pescaíto frito(chocos, calamares, cazón…) de Chipiona o Rota y, en general, una muestra tan amplia como sugerente para el buen comer.
La cuna del toro bravo se asienta en la campiña del Bajo Guadalquivir, por lo que la carne forma parte importante de la dieta de sus habitantes. En Utrera y Los palacios podemos saborear la caldereta y la cola de toro; la carne de cerdo y las chacinas de Los Molares y el Coronil son también muy apreciadas.
Parajes de marisma y campiña que conforman la zona interior de la comarca representan una importante riqueza cinegética propicia para la caza menor lo que permite degustar conejo y liebre (en salsa, con tomate o con arroz), perdiz o zorzal. En el entorno marismeño, como en Lebrija, diversos platos a base de guisos de patos y ánsares, se incorporan a la oferta culinaria.
Sanlúcar, Chipiona y Rota, situados en la desembocadura del Guadalquivir y Bahía de Cádiz, se convierten por derecho propio en centros gastronómicos del pescado y los mariscos. Langostinos, guisos de pescado, mariscos, sopa de galeras o arroz a la marinera y pescaíto frito son señas de identidad de Sanlúcar; doradas, acedías, chocos, coquinas, erizos, ortiguillas, gambas blancas y camarones en Chipiona; Urta a Roteña o sopa de urta y papas con pargo en Rota; sin olvidar que en Trebujena, por su proximidad a la desembocadura del Guadalquivir, encontraremos sus angulas, camarones o albures a la espalda.

Nuestras ensaladas y aliños
Una riqueza como la de la huerta del Bajo Guadalquivir, da lugar a una materia prima de primer orden que se emplea en la elaboración de ensaladas donde la tradición y la investigación se unen para complementar sabores inolvidables en las piriñacas, picadillos y ensaladas combinando ingredientes como el tomate, el pimiento, la cebolla, los pepinos, lechugas, patatas y arroces, que se enriquecen con gambas, atún, huevas, etc… ¿Quién sería capaz de no caer en la tentación de refrescarse y deleitarse en la temporada estival con estos ingredientes que se mezclan sabiamente para obtener platos tan especiales como el gazpacho o el arranque roteño?

Nuestras verduras y guisos variados
Fiel reflejo de una cocina rural son platos presentes en la oferta culinaria del Bajo Guadalquivir, y en especial de su zona interior. Buen ejemplo de ello son el potaje de garbanzos de Utrera, la comida con pringá en Los Palacios, el potaje de berzas y la comida fresca en Las Cabezas, las pucheras con pringá en Lebrija y El Cuervo y los garbanzos con conejo en Trebujena que son los protagonistas de la “Fiesta Concurso de Cocina y Mostos” de esta localidad.
Nuestra fértil huerta también produce verduras muy presentes en los guisos más representativos de las localidades de la zona. Guisos de ajo, típico de los trabajadores del campo, siempre a base de sofrito y pan, presentados en librillos para comer en común utilizando la corteza del pan, tienen diversas variantes que los hacen muy populares en localidades como Lebrija y El Cuervo; tagarninas esparragadas de El Coronil; fritá de Los Palacios en donde se mezclan tomate, pimiento, cebolla y carne; habas heladas y sopa de tomate de Las Cabezas; en la costa se unen sabiamente al arroz de las marismas con los productos del mar, ya sean pescados o mariscos, para deleitarnos con guisos marineros.
El huevo, por su parte, es un alimento que también tiene cabida en guisos diversos de nuestro territorio, tan simple y complicado como confeccionar una tortilla de patatas o como complemento imprescindible en platos como la sesada al ajo y perejil (con jamón y huevos cuajados) o el ajo caliente de Lebrija y El Cuervo.

 
 

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