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Desde el Agujero
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viernes, 04 de abril de 2008 |
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A los políticos les gusta más hablar de "ciudadanía" que de ciudadanos, entre otras razones porque la ciudadanía es un grupo amorfo y sin personalidad propia, mientras que el ciudadano piensa, exige y hasta puede rebelarse. A los políticos se les llena la boca cuando hablan de "la ciudadanía" como si se refirieran a una instancia sabia y soberana, capaz de juzgar la política y de ejercer una influencia suprema en el gobierno, pero esa ciudadanía no existe en la democracia española y, como mucho, es una masa manipulable de individuos escasamente formados, ignorantes, asustados e incapaces de cumplir con su deber de exigir a sus representantes políticos y controlarlos. Sea el primero en comentar el artículo | Cite este artículo en su sitio |
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