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Rompiendo la armonía, por Pepe Velázquez |
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lunes, 31 de marzo de 2008 |
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Que tenemos carencia de médicos es evidente. Que esta situación empeora en vez de disminuir y si son las especialidades el problema se acentúa aún más. Así, como tenemos especialidades médicas, también tenemos enfermos especiales y entre ellos se encuentran los drogodependientes. Ni asustarse, ni sonreír irónicamente. La drogodependencia es una enfermedad muy grave que afecta a todo el sistema orgánico. Son unos enfermos que por sus progresivos envenenamientos son conflictivos. Les es muy difícil sincronizar armónicamente con el personal sanitario que les atiende, ya que no sólo son afectados somáticamente sino que también psíquicamente les suele perjudicar. Por tanto, la labor del equipo de atención a estos pacientes es ardua. El profesional médico que tiene profundos conocimientos sobre farmacología se encuentra en una situación privilegiada para clínicamente, valorar las posibles interacciones que se pueden ocasionar con sustancias consumidas habitualmente por los adictos entre las que no se descartan las agonistas.
Al estar el paciente controlado, el mismo mejora sustancialmente con lo que al ganarse la confianza del médico colabora a tope con el mismo y lenta pero ininterrumpidamente vaya saliendo de este cenagoso pozo y calificar al médico como un profesional cualificado y considerarlo como un amigo que incondicionalmente forme parte de la familia y al mejorar el estado anímico del enfermo se cumple ese popular aforismo: "mente sana in corpore sano".
Pero la labor entre el médico y el enfermo se vé bruscamente rota por causas burocráticas entre las que se encuentra el cese del contrato laboral médico, es para preguntarse qué importancia tiene el enfermo, su familia y el médico que habitualmente le ha atendido. Si ante esta inquietante noticia de esta brusca despedida laboral, los enfermos y familiares hacen acopio de firmas para la suspensión de esta anómala situación y a la misma se le da el silencio por respuesta se entiende que es de carácter irreversible. Esta incidencia ha ocurrido hace poco en el centro provincial de drogodependencia de Los Palacios y Villafranca. Los años que Carmen ejerció su labor profesional en el citado centro, sentó un precedente de armonía y profundo respeto a los enfermos y dedicación profunda a su juramento hipocrático.
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