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Drogas y mutaciones, por Pepe Velázquez |
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miércoles, 23 de abril de 2008 |
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La semana pasada estuvimos analizando el por qué de estos actos de violencia incívica que últimamente se está originando en nuestra ciudad. Pero este fenómeno no se limita selectivamente a nuestro entorno. Es una violencia que se está generalizando en numerosas ciudades. Unas veces como destrucción de mobiliario urbano, otras como agresión colectiva a personas con un impresionante sadismo publicitario, en las cual estas infamantes agresiones son filmadas y expuestas en Internet, con la sutil y manifiesta idea de hacerse popular en los medios de comunicación. 
El ciudadano corriente, y entendemos por corriente la persona que no conoce el intrincado capítulo de leyes y justicia y piensa que hace falta legislar nuevas leyes. Pues no señores, lo que hace falta es aplicarlas, pero con unas razones no entendibles por la mayoría de la ciudadanía, al parecer a los políticos no les serán rentable exponerlas en sus campañas electorales.
Las semana pasada estuve haciendo el comentario de que las drogas quizás fueran el motor que impulsan a algunos de estos desecrables episodios de incivismo, y esta teoría la baso en un profundo estudio sobre los efectos mutantes en el cerebro con la ingesta de estas peligrosas y poco conocidas sustancias, que la ignorancia popular le ha dado por llamar recreativa. En realidad, son poderosos venenos que transforman a incautos adolescentes en verdaderos monstruos capaces de provocar episodios violentos, dándose el caso esporádicamente de quitarles la vida a sus seres más querido cuando están plenamente intoxicados y no sentir ni arrepentimiento ni sentido de la responsabilidad. Estos tristes episodios, globalmente están a la orden del día. Violación colectiva con la víctima esposada y sometida al más cruel y humillante situaciones vejatorias es uno de los más recientes episodios de violencia sexual.
Llamo la atención a los responsables políticos que organizan el ocio juvenil, que el alcohol de alta graduación y el cannabis en su distinta forma de consumo son sustancias alucinógenas, altamente destructivas y mutantes de las neuronas, transmisores cerebrales de muy difícil recuperación, y si se llega a la conclusión de que estos intoxicados son enfermos se plantea una difícil situación, qué hacer con estos intoxicados... Cite este artículo en su sitio
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