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La verdad es que los primeros días de esta semana están siendo todo un dilema moral para mí. Por diversas cuestiones, estoy teniendo que aferrarme a mis principios y a mi propia ética de una forma profunda.
Y volvió a surgir otro dilema.
Un señor dilema, diría yo.
Viene en relación al post Les va la vida en ello
En él, recogía una portada de El Periódico de Lebrija en el que salía una foto que, al parecer, podría ser de 7 u 8 años atrás.

La señora que sale con el circulito se llama supuestamente Dolores.
Y en lo de supuestamente es el dilema.
Resulta que sobre las 13.30 de ayer recibo una llamada de mi tocayo por partida doble, Antonio Domínguez, director y editor del Periódico de Lebrija quien, en tono muy amable (de ‘buen rollo’, para entendernos), me comenta que él no es muy asiduo a leer este blog, pero que un primo suyo, que sí lo es, se lo ha dicho y por eso me llama.
Antonio sostiene que la señora que he rodeado con el círculo se llama Carmen y es soltera.
Evidentemente es un dilema.
Podría perfectamente haber pasado de lo que me decía y seguir p’adelante, como el medio que él dirige ha hecho en más de una ocasión.
Pero me puse en contacto con la hija de Dolores y me aseguró que de los cinco hijos que tiene, cuatro, incluidos yernos, nueras y nietos, aseguran que la señora de la foto es, efectivamente, su madre.
La quinta me dice que cree que no es la madre sino que, efectivamente, se trata de Carmen, la señora que me comenta Antonio.
Vaya dilema ¿eh?
Efectivamente, creo que todo se puede deber a un problema de percepción y no ser Dolores, sino ser Carmen y, de este modo, la foto ser reciente.
No conozco a nadie de la foto, salvo a dos personas, y por tanto, no me declino por ninguna de las partes y, aunque creo que todo es un error, hemos de reconocer que el tema tiene su guasa.
Y todo esto me hizo pensar.
Si tengo que rectificar, lo hago (lo he hecho), no tengo ningún problema y no se me van a caer los anillos.
Ni soy periodista ni esto es un espacio de información.
Antonio, mi tocayo por partida doble, en la amena conversación que tuvimos, me dijo que antes que publicar esas cosas lo podía haber llamado por teléfono para contrastarlo y así no tener que llegar a instancias judiciales y cosas de esas.
Entonces, inmediatamente, se me vino a la cabeza la cantidad de problemas que Antonio, en colaboración con otras personas, me ha generado a mí y a una gran cantidad de personas lanzando bulos, medias verdades o mentiras.
Y me jode.
Me jode porque yo he tenido que interponer una querella para que se rectificaran unos escritos sobre mi persona.
A mi no me ha valido una llamada telefónica.
Yo, al igual que otros, me he visto abocado a presentar una querella.
Y me acordé de mi amigo Jesús González, delegado de Juventud, Seguridad Ciudadana y Tráfico, entre otras delegaciones, a quién, en un difícil momento personal se le acusó desde El Periódico de Lebrija, en grandes titulares, de prevaricación y tráfico de influencias.
El titular decía (si puedo colgaré la portada): “El Concejal de Seguridad Ciudadana y Tráfico podría estar acusado de prevaricación y tráfico de influencias”, acompañada de una foto de Jesús González.
Y todo era porque Jesús había permitido que un chaval retirase una moto del depósito municipal de vehículos sin abonar las tasas correspondientes.
Claro que, se le olvidó mencionar que, estando la moto en el depósito municipal, le habían sustraído las dos ruedas.
Y cuando quieran, el chaval implicado contará lo sucedido en aquella ocasión.
Pero no hay ni hubo rectificación que valga.
Ni siquiera unas disculpas hacia una persona que había colaborado junto a él en Juventudes Andalucistas.
Porque no se si sabréis que Antonio fue miembro activo de Juventudes Andalucistas, junto, por ejemplo, Jesús González.
Pero el tema no deja de ser sangrante.
A Manuel Pulido le ocurrió lo mismo en infinidad de ocasiones.
Cuando Antonio publicó que Pulido había agredido a una joven de 19 años.
La joven después se desdijo, no hubo parte de lesiones, no hubo denuncia pero la mancha sigue en el expediente.
Y no sólo no rectifica, sino que se jacta de ello colocándolo en la publicidad propia que realiza en su periódico.
Entonces, Antonio, comprenderás que estoy ante un dilema.
No se puede ir con ese doble rasero.
Como diría Confucio (¡Cuánto tenemos que aprender de la filosofía oriental!) No hagas a los otros hombres, lo que no quieres que te hagan
Yo no soy así, no quiero ser así.
Quiero reconocer mis errores, rectificar cuando me equivoque.
Quiero hacer llegar a la gente mis ideas, pero no a costa de mentir ni manipular.
Y, aunque el dilema siga, creo que por lo menos me hago justicia a mí y a mis lectores, ofreciendo la postura de Antonio.
Y dejo claro que no soy el que dice ni una cosa ni la otra. Todo lo escrito en el post Les va la vida en ello lo ratifico, a excepción del dilema anteriormente reseñado.
Las fuentes, ambas, son fiables pero, como ya he dicho, creo que se puede tratar a un problema de percepción
Pero, Antonio, para que veas que no estoy con tu nivel de crispación, ni me va la vida en ello y como creo que rectificar es de sabios, aquí tienes este post.
Dile a tu primo que te lo diga, aunque yo ya te haya avisado por teléfono.
No quiero guerras personales que no llegan a ninguna parte.
Estoy aquí por diversión y por poner algunas cosas en su sitio.
Esto no quiero que se convierta en una lucha de David contra Goliat
Por mucho que David triunfe.
No tengo ningún interés especial en Lebrija, ni político, ni económico, sólo afectivo.
Es más, ni siquiera sé si este blog me sirve para algo. Puesto que, además de ser un grano de arena en un desierto, nada más que me reporta la felicidad y el orgullo de defender mi opinión y la de una minoría muy heterogénea que no está de acuerdo con la opinión única.
Pero todo toca a su fin. Nada es eterno. Y este blog tiene también fecha de caducidad, aunque desconocida, de momento.
Pero este blog, como ya he dicho antes, no quiero que se convierta en una lucha personal. A no ser que sea en legítima defensa o derecho a réplica.
Ojalá los que estáis metidos en el mundillo este de la comunicación de una u otra forma podáis permitir que no exista ningún caso en el que los ciudadanos nos sintamos indefensos por la falta de informaciones serias y rigurosas y que dejen de un lado el sectarismo que existe hoy en día en la comunicación. Ojalá.
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