|
lunes, 18 de febrero de 2008 |
|
La noticia de la supresión de la denominación de Interés Turístico de Andalucía para las Cruces de Mayo de Lebrija es, sin dudas, una bofetá sin manos para los muchos lebrijanos que preferimos salir de cruces que ir de botellona o a la discoteca o a El Puerto de Santa María. Las Cruces son (eran) pa´ vivirlas
Aunque esto es una crónica de una muerte anunciada, si acaso con más crudeza que la de García Márquez, por lo inmensamente ricas que eran las Cruces, sociológicamente hablando.
A mis 24 años muy posiblemente no haya mamado las verdaderas Cruces de Mayo, aquellas que preparaban las mujeres y niños cuando los hombres trabajaban en el campo. Esas que se hicieron dignas de una retransmisión de TVE.
Evidentemente han llegado nuevos tiempos y l@s niñ@s prefieren Play y discotecas, perreo del bueno, que las antiguas corraleras de Lebrija.
También, quizás, sea culpa de nuestros mayores, que no han sabido inculcarnos el respeto y la devoción por una de las fiestas con carácter más marcado de toda Andalucía, y puede que de España.
Tampoco me parece bien que se le eche la culpa a Hermandades y Asociaciones por montar barras ya que, si estas no hubieran tomado el relevo de los vecinos, muy posiblemente hubiéramos estado hablando de la desaparición de las Cruces hace una década.
No se cuál será la fórmula, si la hay, para recuperar las Cruces de Mayo de Lebrija, quizás meterla en una clase de Educación para la Ciudadanía, porque pocas fiestas pueden guardar dentro de sí tantas lecciones positivas y valores a inculcar a los más pequeños.
Una verdadera lástima.
Cite este artículo en su sitio
Solo los usuarios registrados pueden agregar sus comentarios. Por favor, vaya a login, o regístrese. |